Irlanda 1-3 Croacia
El fútbol es imprevisible, aunque entrenadores italianos, como Giovanni Trapattoni, se empeñen en querer controlarlo todo y convertirlo en juego aburrido y predecible. Para ellos el gol es una anécdota, algo prescindible, pero cuando en su camino se encuentran con un tanto en contra, querer jugar a lo que no sabes se convierte en un deseo tan inútil como imposible de alcanzar. Eso le sucedió a Irlanda contra Croacia, compañeros de viaje de España e Italia en esta primera fase dela Eurocopa. Irlanda sólo tiene un plan y no es que no quiera cambiarlo cuando el mundo se le pone del revés, es que ni sabe ni puede hacerlo. Empuja y empuja, para recuperar el balón o para llevarlo hasta el área rival, sin sutilezas, sin adornos, con un fútbol tan directo como rudimentario. Así lograron llegar hasta la Eurocopa, un mérito indiscutible y enorme, y sólo así saben manejarse por el torneo. Tan pronto como se vio por delante en el marcador, Croacia, tan capacitada para el toque como miedosa, le cedió el campo y el balón a Irlanda. Los primeros no quisieron arriesgar con la pelota, los segundos no supieron qué hacer con ella. El resultado fue una colección de imprecisiones que llevó a los irlandeses a vivir durante casi media hora en territorio desconocido, más cerca del área contraria que de la propia.
domingo, 10 de junio de 2012
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